
Es lo que yo decía, era demasiado bonito. Sabía que tarde o
temprano despertaría de ese estúpido sueño en el que todo va bien. Estaba claro
que no podía funcionar. Ya hace tiempo que todo se ha roto. Pasé de tenerlo
todo, tener más de lo que nunca habría soñado a tener tristes cenizas deslizándose
entre unos dedos llenos de llagas. Trato de recomponer de alguna forma los
trozos de lo que fue, pero ya nada encaja, a este bonito puzle se le han
perdido demasiadas piezas. Quisiera saber cuándo di ese paso que desencadenó
todo lo demás, quisiera volver a ese momento y quedarme unos segundos antes,
disfrutando parada frente a ese mar de consuelo y esperanza disfrutando de sus
agradables y tranquilas aguas como si fueran eternas. Tan solo un aliento más
para tomar aire antes de embarcarme de nuevo en la ahora cruda realidad.
No quise tomar ninguna decisión cuando me di cuenta de que
todo se había roto pero creo que ha llegado la hora de tomar de nuevo las
riendas y de construir una nueva coraza. Otra capa más tras la batalla perdida,
hasta que mi pecho se convierta en
piedra para que nada pueda llegar al fondo y así, no volver a sentir el frío
puñal desgarrando los palpitantes músculos de una vida de dedicación.