lunes, 22 de agosto de 2011

Marcha fúnebre


Quizá sea porque durante mucho tiempo fui el saco de boxeo de mi hermano mayor y me había cansado de perder, o quizá porque mi madre siempre me repetía que no debía depender nunca de nadie. Lo cierto es que no se por qué, pero nunca he soportado quedar como la niña, chica o mujer débil que necesita un hombre fornido que la proteja. Por eso, cuando me dirigía a la calle a la que sin piedad me enviaba aquel mensajero del diablo con carita de angel, me sentía como recorriendo el corredor de la muerte. La "Marcha fúnebre" interpretada por el cuarteto de cuerda que tocaba mientras el Titanic se hundía habría sido la banda sonora perfecta.  
      Me presenté ante aquella jauría de lobos ambrientos dispuesta a ser despellejada viva, cuando algo inhaudito, a mi entender, estaba apunto de ocurrir. El señor ogro presidente de la calle me regaló una amable sonrisa y entre tranquilizadoras burlas hacia el resto de miembros masculinos trató de explicarme como iba todo aquello. Los demás me miraban como si E.T. acabara de entrar en plena reunión de ejecutivos y se sentara entre ellos tratando de pasar desapercibido. Por sus caras deduje que eran de los que opinaban que las chicas solo saben hablar de ropa y pinturas y de tes con la señorita Pepis y que, por tanto, no solían tratar con ninguna. 

martes, 24 de mayo de 2011

Declaración jurada


Hoy a 15 de Mayo de 2011, juro por la presente, ante el ilustre pueblo revolucionario que me escucha y por mis ideales que:

-          Que no voy a seguir llorando en un rincón por lo que es mío.
-          Que no voy a cerrar el puño y ahogar mis gritos ante las injusticias
-          Que no permitiré que mientras unos se dejan la piel por un suelo que les permita la subsistencia, otros se limpien el culo con billetes
-          Que prestaré los cartones con los que me resguardo del frío a aquellos que no tengan con qué arroparse
-          Que voy a luchar por mi presente, por mi futuro y por las generaciones venideras hasta quedarme sin fuerzas
-          Que voy a gritar hasta quedarme sin voz
-          Que voy a denunciar las injusticias siendo justa
-          Que no me quejaré de lo mal que están las cosas si no he hecho nada por cambiarlas
-          Que no silenciarán mis gritos con un puñado de billetes
-          Que no permitiré que jueguen con nuestro dinero
-          Que no ayudaré a los que nos roban para comprarse un traje
-          Que no me quedaré de brazos cruzados viendo cómo nos mangonean
-          Que reivindicaré lo que nos corresponde sin violencia en post de la paz y la igualdad de clases.
-          Que voy a gritar BASTA

Juro solemnemente que cumpliré cada uno de los puntos de este juramento por la libertad, la igualdad y el trato justo de cada uno de los ciudadanos que ya están hartos.

Fdo: Fulanita de Tal, joven ciudadana indignada
 y estudiante de la “generación sin futuro”.

domingo, 8 de mayo de 2011

No hay razón para seguir cuerda

- ¿Sabes qué? Deberías lanzarte
- Estás loca!!? ¿y si me dice que no? Me moriría de la verguenza
- ¿Loca? ¿Crees que es mas cuerdo quedarse aquí sentada esperando que un principe azul pida tu mano y te regale un castillo?
La cordura nos dice que lo bueno es estar loco. Fíjate, cuando estamos cuerdos queremos estar locos de contentos, locos de amor, locos... La gente busca la felicidad en drogas, alcohol y otros estupefacientes que te hacen perder la cordura. Eso significa que cuando estamos cuerdos no estamos contentos ni enamorados...no somos felices, entonces ¿por qué tanto reparo a estar loco?
- Creo que tú estás loca.
- Pero tú eres la que me ha pedido el consejo
- Pero, ¿y si me dice que no?
- Y si la respuesta es un sí, ¿quieres seguir tu vida pensado que no lo intentaste?
- Si le gustara debería decirmelo
- ¿Tal y como tú lo has hecho?
- Pero..- ya no está a su lado- EH ¿a donde vas? No, ni se te...

Ruth se acerca al chico del que estaban hablando
- ¡¡Eh tú!! ¡¿quien te piensas que eres!?-cambio radical de expresión- ^^¡hola! que tal me llamo Ruth y esa chica tan guapa de aquel banco Paula- vuelve al enfado- ò.ó ¿qué pasa te crees guay o algo? con ese pelo y esos ojos. ^^¡Oh madre mía! que ojos mas bonitos son... oh vaya... ò.ó¡¡No, no me cambies de tema, olvidate de tonterías. No tienes derecho ningún derecho!! Ahora deberías ir allí- señalando efusivamente hacia donde está su amiga replegada como una tortuga escondida en su caparazón- y darle una explicación, ¡Vamos!, ¿o acaso eres un cobarde? ¡Vamos, pídele perdón!

El chico blanco como la naca se hacerca a Paula y con la mirada clavada en el suelo le pide perdón sin saber por qué

- En un mundo de locos, estar cuerdo es una locura... - tras decir esto, Ruth se da la vuelta y se marcha con la sensción del deber cumplido.

viernes, 29 de abril de 2011

Una rosa marchita...

El color oscuro de unos ojos relucientes clavados en los míos.
El tintineo de esa lámigra que lucha por mantenerse encubierta.
Y un tenue tartamudeo cuando pronuncias las rasgadas palabras que te apresaban.
El atronador sonido del sordo crujir de un corazón resquebrajandose.
La impotencia del espectador cuplable sin culpa, contemplando la tortura con la impasividad en sus ojos y un aullido desgarrado en su alma.
El sangriento espectáculo termina y el estruendoso aplauso para el ensangretado protagonista se apaga
Sobre el escenario, frente a un auditorio vacío, una blanca rosa se marchita en silencio...

domingo, 13 de marzo de 2011

Aunque sea lunes...

Mientras recorro el angosto callejón que me lleva hasta su casa, la pared me recuerda aquel pasado que para ellos es presente y para mí el fugaz recuerdo de algo de lo que creí formar parte... Fingir que no me importa, y volver a enseñar mis desproporcinados dientes como si me complaciera exhibirlos a pesar de su tamaño. El mundo ya ha visto demasiado labios, labios pochos como flores marchitas. Labios torcidos como anestesiados despues de un empaste. Estoy ya cansada de caras largas y silencios incómodos, estoy harta de "hoy vuelve a ser lunes" como si el día tuviera la culpa. La putada de ser desterrado de donde creías que era tu patria, la patada en los cojones de cuando se alejan de tu lado, el jodido dolor de la impotencia cuando tu esfuerzo ha sido en vano... y sin embargo, que aún te pregunten: ¿por qué vienes siempre tan contenta? y responderles ¿ y por qué no?

martes, 15 de febrero de 2011

Calleguerrera


Paso almohadillado para no molestar a la luna.
Sin correa, aunque con dueño.
Callejera, le llaman, con énfasis en “calle” y desprecio en “jera”.
No pide, exige; no llora, araña; no grita, se infla de valentía.
Precavida, que no insegura.                                                
Fiel, que no lameculos. Aprendamos a distinguir.

Reflejada en ese charco observa la herida del rechazo
Por eso odia el agua
Se ha defendido con garras y dientes
Y con garras y dientes la recibiste
Aprendió a sobrevivir y no gracias a ti.
Años de olvido, noches a solas, días de frío temor
y ahora le pides que agache la cabeza ante tu arrogante "superioridad"
Pero es que ya…
...no te necesita…

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lucecitas de colores

En esta época todo el mundo habla de la navidad, yo simplemente escucho. Para unos es mágica, es la época del año en la que la familia se reúne, se regalan alegrías, ilusiones y esperanzas nuevas que sustituyen las ya gastadas de navidades anteriores. Es quizá esa época en la que no discuten con nadie y todo les parece maravilloso solo porque es navidad. Este tipo de personas te miran en navidad y te sonríen como si les diera la vida en ello, tratan de agradarte, de regalarte lo que necesitas, de ayudarte en lo que puedan, se desviven por ser buenas personas como cuando eres niño y justo antes de reyes te portas bien para que te traigan lo que quieres. En el fondo envidio a estas personas que aún conservan la ilusión, y se les ilumina la cara mientras cantan uno de esos villancicos que alaban a un señor en el que no creen. Pero en el lado opuesto encontramos a esas personas cabreadas con la navidad, que no soportan estas fechas y que aprovechan cualquier mención a la misma para despotricar contra una sociedad consumista y arrogante que desvaloriza la miseria que invade nuestro “apacible y festivo” mundo aún en esta época.
El otro día sin ir más lejos (siempre me ha parecido curiosa esta expresión, pero no es momento de hablar de las peculiaridades del lenguaje coloquial), alguien nos dijo:
-          No os voy a felicitar las navidades primero porque las odio y segundo porque soy atea. Así que, felices vacaciones.
No puedes decir, odio la navidad e irte sin más, porque ¿qué si a quien se lo has dicho es de esas personas que adoran la navidad y la sobrestiman con admiración solo porque es la fecha en la que la gente se vuelve amable?
Podríamos tener un  debate sobre qué significa la navidad en un país donde el verdadero cristiano practicante brilla por su ausencia. Pero el soñador, amante de la paz que a priori reina en unas fechas tan señaladas, no quiere escuchar debates religiosos ni políticos que hagan de su ilusión por una fiesta una penosa idolatría hacia el dios dinero. No, para él es un momento de alegría y de cordialidad, nada más, representen lo que representen para el resto del mundo. 
Digo todo esto porque quizá en algún momento de mi vida, me haya transformado de una de esas personas que sin motivo aparente adoraban estas fechas a una de esas personas que las odian con todos los motivos del mundo. Pero he aprendido gracias al hakuna matata aquello de “vive y deja vivir” que con tanto ahínco timón se esforzó en enseñarnos a los de mi generación, bueno, y a un par de esos soñadores que me rodean y a quienes no sería capaz de arruinar sus fantasías navideñas recordándoles que la navidad es la mayor época de consumo innecesario del año. Gracias a ellos este año he dejado mis debates políticos y religiosos a un lado dejando paso a lo que ellos llaman “ilusión por la navidad” y yo llamo querer olvidar que el mundo sigue igual de roto con o sin lucecitas de colores.