viernes, 29 de abril de 2011

Una rosa marchita...

El color oscuro de unos ojos relucientes clavados en los míos.
El tintineo de esa lámigra que lucha por mantenerse encubierta.
Y un tenue tartamudeo cuando pronuncias las rasgadas palabras que te apresaban.
El atronador sonido del sordo crujir de un corazón resquebrajandose.
La impotencia del espectador cuplable sin culpa, contemplando la tortura con la impasividad en sus ojos y un aullido desgarrado en su alma.
El sangriento espectáculo termina y el estruendoso aplauso para el ensangretado protagonista se apaga
Sobre el escenario, frente a un auditorio vacío, una blanca rosa se marchita en silencio...

domingo, 13 de marzo de 2011

Aunque sea lunes...

Mientras recorro el angosto callejón que me lleva hasta su casa, la pared me recuerda aquel pasado que para ellos es presente y para mí el fugaz recuerdo de algo de lo que creí formar parte... Fingir que no me importa, y volver a enseñar mis desproporcinados dientes como si me complaciera exhibirlos a pesar de su tamaño. El mundo ya ha visto demasiado labios, labios pochos como flores marchitas. Labios torcidos como anestesiados despues de un empaste. Estoy ya cansada de caras largas y silencios incómodos, estoy harta de "hoy vuelve a ser lunes" como si el día tuviera la culpa. La putada de ser desterrado de donde creías que era tu patria, la patada en los cojones de cuando se alejan de tu lado, el jodido dolor de la impotencia cuando tu esfuerzo ha sido en vano... y sin embargo, que aún te pregunten: ¿por qué vienes siempre tan contenta? y responderles ¿ y por qué no?

martes, 15 de febrero de 2011

Calleguerrera


Paso almohadillado para no molestar a la luna.
Sin correa, aunque con dueño.
Callejera, le llaman, con énfasis en “calle” y desprecio en “jera”.
No pide, exige; no llora, araña; no grita, se infla de valentía.
Precavida, que no insegura.                                                
Fiel, que no lameculos. Aprendamos a distinguir.

Reflejada en ese charco observa la herida del rechazo
Por eso odia el agua
Se ha defendido con garras y dientes
Y con garras y dientes la recibiste
Aprendió a sobrevivir y no gracias a ti.
Años de olvido, noches a solas, días de frío temor
y ahora le pides que agache la cabeza ante tu arrogante "superioridad"
Pero es que ya…
...no te necesita…

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Lucecitas de colores

En esta época todo el mundo habla de la navidad, yo simplemente escucho. Para unos es mágica, es la época del año en la que la familia se reúne, se regalan alegrías, ilusiones y esperanzas nuevas que sustituyen las ya gastadas de navidades anteriores. Es quizá esa época en la que no discuten con nadie y todo les parece maravilloso solo porque es navidad. Este tipo de personas te miran en navidad y te sonríen como si les diera la vida en ello, tratan de agradarte, de regalarte lo que necesitas, de ayudarte en lo que puedan, se desviven por ser buenas personas como cuando eres niño y justo antes de reyes te portas bien para que te traigan lo que quieres. En el fondo envidio a estas personas que aún conservan la ilusión, y se les ilumina la cara mientras cantan uno de esos villancicos que alaban a un señor en el que no creen. Pero en el lado opuesto encontramos a esas personas cabreadas con la navidad, que no soportan estas fechas y que aprovechan cualquier mención a la misma para despotricar contra una sociedad consumista y arrogante que desvaloriza la miseria que invade nuestro “apacible y festivo” mundo aún en esta época.
El otro día sin ir más lejos (siempre me ha parecido curiosa esta expresión, pero no es momento de hablar de las peculiaridades del lenguaje coloquial), alguien nos dijo:
-          No os voy a felicitar las navidades primero porque las odio y segundo porque soy atea. Así que, felices vacaciones.
No puedes decir, odio la navidad e irte sin más, porque ¿qué si a quien se lo has dicho es de esas personas que adoran la navidad y la sobrestiman con admiración solo porque es la fecha en la que la gente se vuelve amable?
Podríamos tener un  debate sobre qué significa la navidad en un país donde el verdadero cristiano practicante brilla por su ausencia. Pero el soñador, amante de la paz que a priori reina en unas fechas tan señaladas, no quiere escuchar debates religiosos ni políticos que hagan de su ilusión por una fiesta una penosa idolatría hacia el dios dinero. No, para él es un momento de alegría y de cordialidad, nada más, representen lo que representen para el resto del mundo. 
Digo todo esto porque quizá en algún momento de mi vida, me haya transformado de una de esas personas que sin motivo aparente adoraban estas fechas a una de esas personas que las odian con todos los motivos del mundo. Pero he aprendido gracias al hakuna matata aquello de “vive y deja vivir” que con tanto ahínco timón se esforzó en enseñarnos a los de mi generación, bueno, y a un par de esos soñadores que me rodean y a quienes no sería capaz de arruinar sus fantasías navideñas recordándoles que la navidad es la mayor época de consumo innecesario del año. Gracias a ellos este año he dejado mis debates políticos y religiosos a un lado dejando paso a lo que ellos llaman “ilusión por la navidad” y yo llamo querer olvidar que el mundo sigue igual de roto con o sin lucecitas de colores.

sábado, 2 de octubre de 2010

El duende...


Toda la vida ha tratado de ser fuerte, toda la vida aguantando reproches, conteniendo lágrimas, sosteniendo ilusiones, repartiendo consuelos, calzando esperanzas cojas. Toda la vida siendo el fuerte, el valiente, el optimista, el esperanzador… NOT TODAY
Hoy está hasta los cojones de palmaditas en la espalda y de ilusiones quebradas, hoy la esperanza es mítica y las sonrisas amargas. Hoy es él quien quiebra los te quieros y sufre los abrazos, hoy es él quien odia el sentido del sentir, hoy la caricia es esparto y los sueños palazos, hoy es un muerto porque está vivo, así que no le hables de futuro el tiempo no cura nada y nada es agua pasada.
-          Déjame llorar tranquilo y deja que me rompa, deja que caiga. Hoy no soy fuerte ni valiente, al diablo con los héroes y con las espadas, al diablo con las sonrisas innecesarias, al diablo con lo racional y al diablo el diablo que no sabe acabar.
Que le dejen estallar, que sufra lo insufrible y que sangre hasta rabiar. Cuando no exista alternativa volverá, se pondrá en pie, mirará al frente, recompondrá su figura esbelta y decidida y encontrará aquello que nadie encuentra. Surgirá de la nada como si no hubiera existido y existirá más que nadie y menos que nada, será él quien tire del mundo porque el mundo tendrá miedo de girar sin su permiso, será un roble inmutable y valiente, será él, el señor del tiempo, del espacio, del ser, será quien fue porque no sabe ser otra cosa. Será guardián y ladrón, será esclavo y amo, será lo innombrable e inmutable, resurgirá con esplendor y no podrás pararlo porque él es así, es ese pequeño gran hombre que no puedes olvidar que existió y que siempre estará ahí.

Deja de llorar

Siempre has soñado con poder salir
de tu cárcel de cristal
y las paredes de tu habitación
se parten el culo de ti

Hoy los barrotes que hacen tu prisión
son el miedo a fracasar
son invisibles, son un disfraz
con el que amueblaron tu hogar

Deja de llorar
por lo que un día perdiste
deja ya de esperar
que el tiempo te calme
la ausencia que causa un adiós

Deja de llorar
tus lágrimas te van a ahogar
sálvate
y no te fallaré

Echa a andar
y si la vida te pisa
desenvaina una sonrisa

y vuélvete a levantar

Se que es muy fácil ponerme en tu piel
se que es jodido vivir
pero no existe fuerza motriz
más fuerte que tu voluntad


Deja ya de esperar
y achica tus penas con risas
no quita la soledad
las manchas de olvido
que deja un adiós al pasar

(Mago de Oz)

sábado, 14 de agosto de 2010

¿Quien dijo miedo...?

Y una estrella aparece en el cielo y océanos se abren ante ella.
No hay nada. Tantos años de esfuerzos y sacrificios para únicamente seguir luchando. El dolor del tiempo y el cansancio del peso dejan fatigada el alma. No es solo que no sepa qué le depara el futuro, ese futuro por el que tanto ha luchado y que tanto ha soñado, es que su presente se entrubia con estrepitosa rapidez. "Depresión" ultimamente solo escucha esa palabra, un familiar, un amigo, un conocido... todo el mundo anda agotado por la desesperación de no tener en qué apoyarse o no saber hacerlo. "Culpa" es la otra palabra que la atormentea sin escapatoria y lo peor es que nunca quiso dañar a nadie, todo lo hizo por tratar de mejorar.
Dolor, cansancio, depresión, culpa... ¡y una mierda!
La cabeza en alto y los puños fuera, que la lucha aún no acaba.
- Temed malditos Pericos, temed porque aún sigo en pie. - Sus ojos relucen de fuerza, su sonrisa vuelve a brillar pero ahora esconde un ligero gesto de furia imparable, su pelo vuelve a lucir ante la brisa de aquel amargo verano. - Si esta vida es un rato, dejaremos un rastro a nuestro paso. Pasemos por ella exprimiendo cada gota, empapémonos de su jugo y saboreemos su agradable dulzura. Si esta vida son dos días yo no pienso desaprovecharla con lamentos innecesarios, no pienso dejar que aquellas palabras que la desgastan y la enturbian destrocen los días que me quedan, ¡y que le den a Perico!, porque mi vida es mía. Si la esperanza no llama a mi puerta y me espera con los brazos abiertos, seré yo quien la saque de su escondrijo aunque sea a la fuerza, que ahora soy yo quien tira de este carro y no quien se deja arrastrar como si el camino no fuera conmigo.

viernes, 30 de julio de 2010

Mi destino es mío...

Te miro y me sonríes, pero tus ojos no acompañan. Desvías la mirada para evitar que excave en aquello que me escondes. Te olvidas de que soy yo. Sabes que te he descubierto me vuelves a mirar ahora con una sonrisa más apagada. No lo escondas, no se lo que te pasa pero se que quieres contarlo a quien sea y como sea así que simplemente suéltalo. Me confiesas que es cierto, que no puedes mirar al sol porque la oscuridad ahora es prisionera en tus ojos. Me cuentas que las estrellas ya no brillan para ti y la luna nunca sale en tu jardín, que la nubes solo dejan contemplar tu perfil en el agua mustia acumulada tras una larga tormenta que nunca llega a su fin. Me comentas que las horas no descansan sin dejar de fluir pero siempre te recuerdan que nada cambia para ti. Mi mirada sigue quieta como si no me hablaras a mí. En realidad trato de distinguir entre tanto sufrimiento el lugar por el que salir. Ahora te contemplo y recuerdo que para ti lo único importante es el calor del delfín y ahí me tienes rebuscando entre los siete mares aquel animal simpático para hacerte sonreír. Una rosa entre tinieblas ha brotado en tu jardín, "¡Precioso día!" es lo último que te oigo decir. Mi consuelo para una noche gris es saber que al fin hay color en tu país.
De vuelta a mi propia tormenta me encuentro con que nada ha cambiado para mí, su rosa aquí no existe y sus pasos no me sirven, su camino es distinto y el mío está cortado por el más ancho y profundo de los abismos. Está todo perdido, no hay forma de seguir, o me quedo aquí parada o me tiro de cabeza al abismo de mi perdición. Casualmente ninguna de las opciones me reconforta, digamos que soy demasiado exigente. Y entonces me doy cuenta. No había nada, todo estaba devastado para ella y ahora su mundo se reconstruye entre pétalos de esperanza. Me pongo en pie, cambio de dirección y busco otro camino... y que le den por culo al destino, que en mi vida mando yo y ningún agujero, profundidad o Apocalipsis me va a parar.